Jun
25
El oficio de la memoria
La belleza mató a mi mejor amigo. Lo quedé queriendo bajo el sol más radiante de todos, y también bajo la luna de las noches siguientes, en las cuales me voy sintiendo como animal flechado, horadado, traspasado, paciente, pero vivo al fin y al cabo.
Y es que me voy haciendo quieto con tanta tristeza volviéndose hermosura, con tanta gracia en el recuerdo y con la convicción de haber probado un poco de su cielo. También me voy haciendo viejo, me pesan las piernas y no llego a ningún lugar con la presura de ayer.
Por ahora me ocuparé de la vida mía, a sabiendas que tengo un amigo entre el pecho y el aire.
No hay más palabras.
El oficio de la memoria