Jul
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Pretender evitar las consecuencias es otra cosa: si insultas a alguien lo lógico, en general, es que se ofenda. Si mientes sobre alguien lo lógico, en general, es que se indigne. Y si se persiste en la mentira o en el insulto, lo lógico es que responda, pues la ley ofrece instrumentos para ello. Entonces más te vale estar seguro de lo que has dicho y, sobre todo, tener argumentos para defenderte, pues no existe acción sin reacción, aunque esta se produzca de forma retardada. Lloriquear luego, apelando a la libertad de expresión, es como llamar a mamá porque el niño del vecino te ha dado una colleja después de que estuvieras un cuarto de hora pegándole pellizcos. Lo normal es que mamá, cuando se entere, te tire un chorlito en la oreja de propina.
Otis B. Driftwood
¿Y quién nos defiende de los periodistas sectarios? (VIII)
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